Una anciana sintió en carne propia el abandono de sus hijos. Desde que ellos viajaron al extranjero, pasó penurias y vivió encerrada en su propia casa.
24 Horas Edición Central
Una anciana sintió en carne propia el abandono de sus hijos. Desde que ellos viajaron al extranjero, pasó penurias y vivió encerrada en su propia casa.
Una anciana sintió en carne propia el abandono de sus hijos. Desde que ellos viajaron al extranjero, pasó penurias y vivió encerrada en su propia casa.
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Según indicaron, son víctimas de cuatro bandas de extorsionadores y -recientemente- ha aparecido una más. Los delincuentes los obligan, con gran violencia, a pagar un monto mensual.